La Educación en Colombia

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En este corto trabajo quiero hacer algunos comentarios sobre la educación en Colombia, enfocando el tema con consideraciones sencillas, encauzándola como  procesos de formación y de acceso al pensamiento y como acciones de transmisión del saber.
Quiero más bien plantear una posición crítica sobre la educación y algunos interrogantes como por ejemplo ¿Para qué sirve la educación? ¿Por qué esta no enseña a pensar? ¿Qué es educar? Quiero empezar con el “para qué” por una razón muy simple. Si uno se pregunta ¿sirve la educación actual al país y a la juventud?, creo que no. Lo fundamental es preguntarnos ¿qué queremos de la educación? Pienso que no se puede considerar ninguna pregunta sobre el quehacer humano en lo que se refiere a su valor, a su utilidad, o a lo que uno puede obtener de él, si uno no se pregunta qué queremos.
 Preguntarse si sirve la educación en el país exige responder preguntas como: ¿qué queremos con la educación?, ¿qué es eso de educar?, ¿para qué queremos educar?, y en último término, la pregunta más importante de todas ¿qué país queremos? Pienso que uno no puede reflexionar acerca de la educación sin hacerlo antes o simultáneamente acerca de este tema tan fundamental en el vivir cotidiano como es el proyecto de país en el cual están inmersas nuestras reflexiones sobre educación.
¿Tenemos un proyecto de país? Tal vez nuestra gran tragedia actual es que no tenemos un proyecto consolidado de país, sino fraccionado en nuestro deseo de una sociedad más equitativa. Es cierto que no podemos jugar a volver al pasado.
Sin embargo, como espectador de vivencia universitaria percibo la existencia de dos proyectos nacionales, uno del pasado y otro del presente, claramente distintos, uno que vivimos como estudiantes y otro  al que se ven forzado a vivir los estudiantes actuales. La apreciación que tenemos del bachillerato es que es la cosa más vaga, confusa y profusa de la educación Colombiana. Es un conjunto de materias diversas: geografía, geometría, historia patria, religión (esta se convirtió mediante Ley de la República en asignatura forzosa en contra del libre pensamiento acabando de un plumazo la racionalidad en la educación), que el estudiante consume durante seis años hasta que el examen del ICFES lo libera por fortuna de toda aquella pesada carga de información y confusión.
Las políticas educativas en las últimas décadas conjuga la educación con las necesidades de la producción, considerando esta como uno de los elementos del proceso económico, podríamos analizar de esta perspectiva la educación como la producción de una mercancía que denominamos fuerza de trabajo calificada que tiene una demanda en el mercado, de esta forma la educación estaría subordinada a las necesidades del mercado laboral y a las exigencias del sistema, pero carecemos de una investigación científica que promueva el desarrollo del país.
La educación se ocupa de preparar a los estudiantes para intervenir en las distintas formas de trabajo productivo en los diversos sectores de la economía. Así, la eficacia de la educación para preparar a los futuros técnicos y profesionales, se mide por las habilidades que el individuo adquiera para realizar la tarea, funciones u oficios dentro de un aparato productivo burocrático. Su eficacia depende también del dominio de determinadas técnicas, poco importa que las tareas productivas coincidan con los proyectos o expectativas del hombre que las realiza. Se trata en esencia de prepararlo como un empleado del sistema, por lo tanto, lo importante no es que piense o no piense sino que haya logrado manejar ciertas habilidades que permitan producir resultados determinados abandonando el tema investigativo.

 Nuestra sociedad se encuentra altamente burocratizada, el individuo participa en empresas públicas o privadas en las cuales existe una rígida jerarquía en dos sentidos: el trabajo que manda y el trabajo que obedece; el trabajo que planifica y el trabajo que ejecuta.  Nos enfrentaríamos de esta forma a una delegación general de la iniciativa, tendríamos de esta forma que el técnico, el obrero obedecen ordenes, hasta el mismo gerente no tiene la iniciativa por cuanto esta obedece al mercado, a las conveniencias del sistema,  se deben formar individuos que en el puesto laboral tomen iniciativas, pongan objeciones, piensen por sí mismos, estos de pronto no encajarían bien en sistemas como el nuestro.

 El trabajo calificado también se va incrementando progresivamente a la lógica de la especialización. Por ese motivo los requerimientos de iniciativa, de capacidad de pensar por sí mismo o de criticar van disminuyendo, y en cambio las exigencias de menos tiempo y mas información se van incrementando. Por este motivo, los sistemas novedosos en la educación no se refieren a la posibilidad de formar mejor a la gente, sino de informarla lo más rápidamente, los sistemas audiovisuales, o los sistemas de lecturas modernos de toda índole, son formas de acelerar el acceso a la información.

 La adquisición de una mayor cantidad de datos y su manipulación en una menor cantidad de tiempo no implican ninguna posibilidad de incremento de la iniciativa, de la creatividad o de la capacidad crítica, confundiendo de esta forma la educación con la información. La educación, tal como ella existe en la actualidad, reprime el pensamiento, transmite datos, conocimientos, saberes y resultados que otros pensaron, pero no enseña ni permite pensar. A ello se debe que el estudiante adquiera un respeto por el maestro y la educación procede simplemente de la intimidación. La intimidación y represión del pensamiento en colegios y universidades están asociadas al autoritarismo existente en las relaciones entre el que sabe y el que no sabe, donde prospera toda clase de dogmatismo religioso, política, ideológica y, por supuesto el dogmatismo del saber. Michael Foucault en uno de sus ensayos con su habitual brillantez, el filosofo francés sostenía que, al igual que la sexualidad, la psiquiatría, la religión, la justicia y el lenguaje, la enseñanza había sido siempre, en el mundo occidental una de esas estructuras de poder, erigidas para reprimir y domesticar el cuerpo social, instalando sutiles pero eficaces formas de sometimiento y   enajenación a fin de garantizar la perpetuación de los privilegios y el control del poder de los grupos sociales dominantes.  Nuestra sociedad no necesita sólo formar burócratas, necesita también  crearle a todo el mundo la expectativa de que es una persona con posibilidades, con futuro y de que la educación le permite ascender socialmente. El empobrecimiento y el desorden que ha padecido la enseñanza pública, tanto en Colombia como en el resto del mundo, ha dado a le enseñanza privada, a la que por razones económicas tiene acceso solo un sector social minoritario de altos ingresos, y que ha sufrido menos los estragos de la supuesta revolución libertaria, un papel preponderante en la forja de los dirigentes políticos, profesionales y culturales de hoy del futuro. Nunca tan cierto aquello de NADIE SABE PARA QUIEN TRABAJA. Creyendo hacerlo para construir un mundo, veraz ,  libre , sin represión, ni enajenación ni autoritarismo, los filósofos como Michael Foucault y sus inconscientes discípulos obraron muy acertadamente para que, gracias a la revolución educativa que propiciaron, los pobres siguieran pobres , los ricos, y los inveterados dueños del poder siempre con el látigo en la mano.

 La educación Pública probablemente se podría suprimir. Llegaríamos así a una situación en la cual, el que quiera ser médico, ingeniero, debería pagar el costo. Pero nuestra sociedad necesita crear y alimentar una expectativa de que es una sociedad democrática, en la que hay movilidad social e igualdad de oportunidades. Esta expectativa se expresa muy a menudo con el cuento del individuo que llego a ser lo que sus padres no eran y que sirve para demostrar que la nuestra no es una sociedad cerrada.  Sin movilidad social el costo de esta expectativa es muy alto, es el costo de mantener la educación pública. Su existencia es importantísima para mantener el sistema. Sin ella sería difícil para las clases dominantes ocultar que vivimos en una sociedad que no es democrática, donde no existe una igualdad real de oportunidades, como pregonan algunos liberales vergonzantes.

Desmontar la educación pública significara desmontar la expectativa que tienen las personas de que su destino no está dado por su nacimiento, sino esta resulta del aprovechamiento de oportunidades que brinda el sistema a través de la educación, pero el sistema la está desmontando cada día más, se privatiza y surgen universidades y escuelas de garaje y el producto que sale formado de ellas, no tiene oportunidades en el mercado laboral del país.

Se hace necesario hacer un comentario relacionado con la educación en Colombia, los colegios oficiales del país, mejoraron y obtuvieron buenos resultados en matemáticas y lenguaje, pero se desmejoró en Inglés y Física, sobre los resultados por áreas del conocimiento, en leguaje-según la conclusión es que los estudiantes comprenden mejor los textos. Pero tienen dificultades a la hora de comparar documentos y relacionar lo que leen con lo que saben, y usarlo para proponer soluciones a problemas que le son planteados. En matemáticas los estudiantes mejoraron sus habilidades para resolver problemas de rutina, los cuales exigen analizar una información  puntual y crear estrategias para su solución. Son capaces de resolver situaciones  necesarias requeridas en una operación para solucionarlas, pero su desempeño es bajo a la hora de resolver problemas que necesitan establecer múltiples relaciones, reorganizar la información y explicar porqué surgen nuevas situaciones.

La crisis de la educación es más exigente  mientras más tecnológicamente avanzada sea la sociedad. La educación actual está concebida para que el individuo rinda cuentas sobre resultados del saber y no para que acceda a pensar en los procesos que condujeron a ese saber o a los resultados de ese saber.

Es muy distinto abrir un mercado de profesiones, una oferta de trabajo calificado, que abrir un campo al pensamiento en la que el hombre pueda pensar, investigar. Aprender a entender y no ser simplemente un especialista, una fuerza de trabajo alta o medianamente calificada.

Alguien quien no solo sabe realizar un trabajo, sino que también sabe quién es él, en que sociedad vive, qué busca. Si la educación no da cuenta de estos aspectos culturalmente no sirve. Es importante entender claramente que si la educación no enseña al hombre a luchar por sí mismo, a criticarse a sí mismo, a criticar a la sociedad en que vive, esa educación es nefasta, es simplemente una manera de integrar a los individuos, como robots, a la calificación de fuerza de trabajo. Hay una relación necesaria, entre educación y autoridad. La autoridad no ha sido nunca buena educadora.

Cuando la educación no es más que convertir al otro en la imagen que nosotros tenemos del deber ser, es una mala educación. Cuando, por el contrario la educación permite al individuo pensar por sí mismo y ser lo que él quiere, es una educación deseable, aunque muy difícil de alcanzar, porque la educación ha sido casi siempre obligación, imposición deber de llegar a ser lo que determine el establecimiento. El educarse constituye un proceso en el cual el niño, el joven o el adulto conviven con otro y al convivir con el otro se transforma espontáneamente de manera que su modo de vivir se hace progresivamente más congruente con el del otro en el espacio de convivencia. El educar ocurre, por lo tanto, todo el tiempo; de manera recíproca, como transformación estructural contingente a una historia en el convivir en el que resulta que las personas aprenden a vivir de una manera que se configura según el convivir de la comunidad donde viven. La educación como sistema educacional configura un mundo que vivió en su educación. Los educadores, a su vez, confirman el mundo que vivieron al ser educados en el educar. La educación es un proceso continuo que dura toda la vida y que hace de la comunidad donde vivimos un mundo espontáneamente conservador en lo que al educar se refiere. Esto no significa, por supuesto, que el mundo del educar no cambie, pero sí, que la educación, como sistema de formación del niño, el joven o el adulto tiene efectos de larga duración que no se cambian fácilmente.

 Como conclusión quiero manifestar que como vivamos educaremos, y conservaremos en el vivir el mundo que vivamos como educandos. Y educaremos a otros con nuestro vivir con ellos el mundo que vivamos en el convivir. Vemos como en la actualidad el discurso de la educación gira en forma monótona y reiterativa en torno a la calidad como meta idealizada a la que habría que llegar, se torna útil y urgente recuperar la dirección de una cultura que ya no niegue nada sino que afirme y diga sí a la realidad más allá de todo ideal, no se trata de anular o superar las tendencias idealizantes pero sí de persistir en el espíritu de las critica y de comprometer nuestra existencia en esa lucha. Admitir un principio básico: hablar es combatir, en el sentido de los juegos del lenguaje, y que la crítica es ya una forma agonística que siempre nos permite afirmar y crear.

 En el presente año termina el debate público del plan decenal de la educación en el que se tratarán los siguientes temas:

1.- Ciencia y Tecnología: Cuáles herramientas requieren las instituciones y para qué. Cómo investigar más.
2.-Nuevos métodos: Qué estrategias de enseñanza pueden funcionar según la región. Como aplicarlas.  
3.- Mejores maestros. Cómo incentivar la formación continua de docentes y cómo medir y propiciar su calidad. 
4.- Más inversión. Gastos prioritarios, cifras de inversión por nivel educativo, créditos, subsidios, etc. 
5.- Paz y convivencia. Cómo lograr que esta escuela propicie la educación y el respeto por la diferencia.  
6.- Equidad. Cuáles serán las estrategias de cobertura en las regiones. Cómo garantizar igual calidad en el país.   
7.- Educación fuera del aula. Como vincular a las familias, las empresas, los medios de comunicación y otros sectores. 
8.-.Primera infancia. Gran debilidad del sistema. Qué modelo de educación aplicar con niños menores de 5 años.              
9.- Gestión. Como deben rendir las cuentas las instituciones, las secretarias de educación y el Ministerio.  
10.- Fines y calidad. Qué cambios se deben hacer en áreas como educación sexual, religión y ciencias básicas. Como motivar la competitividad.

Con estos diez puntos el país le apostará a la educación en los próximos diez años, es discutir cómo garantizar mayor cobertura sin descuidar la calidad, cosa que no se ha hecho desde la década pasada.

Este plan tiene un problemita y es que no es obligatorio o sea que todo el desgaste que se haga quedará como un saludo a la bandera, teniendo en cuenta que el anterior plan educativo fue un fracaso y que, más que las propuestas en sí lo que debe logarse es que haya garantía para cumplirlo.

Fraternalmente.
JOSÉ DOMINGO GONZÁLEZ-RUBIO RODRÍGUEZ.
Doctor en Derecho, egresado de la Universidad Libre de Colombia.
Especializado en Derecho Ambiental, Universidad del Rosario.

Imagenes de la Bibliografía y links

en:

http://www.thisischile.cl/Articles.aspx?id=2037&sec=266&eje=Acerca&itz=interface-acerca-gente-chilenosdestacados&t=humberto-maturana&idioma=1

http://actores-sociales.blogspot.com/2007/10/michel-foucault-las-palabras-y-las.html

http://www.entrelectores.com/libros/detalle/24623.educacion-y-democracia-estanislao-zuleta

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